¡Harto! ¡Me tienen harto!



Veinte harturas y una imprecación desesperada

Al volver de vacaciones y repasar las noticias relacionadas con las drogas para escribir estas páginas, me asaltan inevitablemente la desesperanza, el asco y el hastío. Así que, por una vez, voy a renunciar a las argumentaciones teóricas y dedicaré este espacio a desahogarme contando lo harto que estoy de tantas cosas. Estáis avisados.

Estoy harto de que no sirva de nada insistir en lo obvio.

Harto de la crueldad inhumana que con la excusa de las drogas aplican tantos gobiernos. Harto de las ejecuciones rituales de traficantes y de consumidores de drogas con las que China y otros países celebran anualmente el día internacional sobre drogas. Harto de las condenas inhumanas que se aplican en Asia, en Estados Unidos, y tantos otros lugares siempre en aras de la salud pública.

Harto de doctores y científicos ignorantes y moralistas, dedicados a buscar coartadas con las que justificar la represión política sobre los consumidores de drogas.

Harto de los curas de todas las religiones, harto de su rechazo del placer, de su búsqueda de una sociedad estabulada y aséptica donde todos recemos cinco veces al día.

Harto estoy de los periodistas inútiles que repiten las diatribas antidroga que otros les han escrito, que desconocen los datos más elementales de los temas de los que hablan.

Harto me tienen de tanto pensamiento único respecto a cómo la sociedad debe tratar con las drogas. Harto de la delegada del gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas, de la simpleza banal de su discurso, donde todo se reduce a decir que todas las drogas son igual de malas y que no hay que distinguir entre unas y otras.

Harto de los hipócritas del PSOE, autores de la nefasta Ley Corcuera y que tras intentar cuando estaban en la oposición acabar con ella, ahora que están de nuevo en el poder se olvidan de lo dicho.

Harto de la ignorancia del fiscal antidroga, que sale ahora en la prensa criticando que los enfermos que lo necesiten puedan usar cannabis.

Harto de tanta corrupción, de ver como quienes dicen defendernos de la droga se lucran con ella.
Harto de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, de su presidente y de la reina que lo ampara, de su propaganda catastrofista y mendaz, de su participación entusiasta en mantener activo el problema de las drogas, fomentando el desconocimiento y el sensacionalismo frente a la educación en la responsabilidad vivida en libertad.

Harto de quienes se rasgan las vestiduras ante los males de la droga, pero celebran con cava y con un puro los partidos de fútbol destinados a mantener viva la llama del prohibicionismo.
Harto de escribir siempre lo mismo, de explicar que hace más daño la prohibición que las propias drogas, de contar que hay alternativas más allá del garrotazo y tentetieso.

Y harto estoy de estar harto, de que me ponga de los nervios tanto ignorante, tanto necio malintencionado. Harto de tener que repetir una y otra vez las mismas razones sin que trasciendan a la opinión pública debido al pacto de silencio entre los prohibidores y los medios de comunicación para ocultar las alternativas al discurso prohibicionista, para transmitir la única verdad revelada: que todas las drogas son malísimas y que los partidarios de la legalización no son más que irresponsables que buscan el fin de la sociedad.

Y harto también de tanto consumidor de drogas incapaz de plantarse ante la autoridad y reclamar sus derechos, resignado en cambio a vivir agazapado, disfrutando casi de su situación alegal, creyendo que la tolerancia descafeinada en que ahora vivimos es algo garantizado, y sin darse cuenta de que cualquier día o cualquier noche ellos llamaran a su puerta y será tarde, porque habrán olvidado que la libertad es valiosísima y hay que defenderla día a día.

Harto, hartito me tienen…

1 Comentarios:

Blogger O.C.B. said...

Que grande eres... me encanta.

11:19 p. m.  

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