Cirugía cerebral contra las adicciones


De tanto en tanto los periodistas amplifican entusiasmados las pretensiones de algún científico que dice haber descubierto la formula mágica contra las adicciones, en forma de vacunas o píldoras. En esta linea, la revista “Nature Neuroscience” ha publicado un estudio reciente donde se apunta la posibilidad de utilizar cirugía cerebral para tratar los comportamientos adictivos.

La pretensión de utilizar el bisturí y el escalpelo contra los comportamientos “incorrectos” no es nueva, por supuesto, y la trágica fama de las lobotomías es muestra de ello. La histeria (como enfermedad ficticia bajo la que se ocultaba el control a las mujeres rebeldes), los comportamientos antisociales, la masturbación o la homosexualidad, son comportamientos todos ellos que se han intentado erradicar mediante cortes en el cerebro. En el caso que ahora nos ocupa, nos cuentan que las ratas a las que se practica cierto tipo de intervención quirúrgica dejan de mostrar comportamientos adictivos. Es posible. Es más, seguro que si siguen investigando encontraran zonas del cerebro que inhabilitan la capacidad de disfrute, desactivan el deseo y libran al enfermo de tentaciones peligrosas. Pero la cuestión está en discernir el uso que puede darse a estos hallazgos y, lo que es más importante, que trasfondo ideológico contribuyen a perpetuar. Porque no nos hablan de un uso cosmético de la cirugía o la medicina: “no me siento cómodo con esta nariz, quiero cambiarla” o “quisiera tener más pelo, me haré injertos”. La amenaza oculta es que la intervención médica llegue a convertirse en un certificado de patología previa. Es decir, las narices demasiado pequeñas o demasiado grandes no son una patología médica excepto si el tamaño impide la normal función de respirar. En un contexto de cirugía estética se entiende que la función de cirujano reparanarices no es esencialmente diferente de la de los profesionales que vienen a renovarnos la cocina o a poner parquet en casa. Del mismo modo, si alguien tiene problemas con su control de impulsos, o carece de la fuerza de voluntad necesaria para abandonar un hábito o modificar su estilo de vida, es lícito que busque ayuda externa para conseguirlo, sea del camello del barrio, de la secta más cercana o del cirujano mediante trepanación. Si un fumador cree que con un agujero en la cabeza le será más fácil dejar el hábito, y siendo consciente de los riesgos se pone en manos de un profesional, no hay nada que objetar. Si, en cambio, se declara a una persona drogadicta, mediante algún tipo de marchamo oficial y aun contra su voluntad y criterio, y se le aplica de manera forzada una intervención médica para modificar su conducta, nos encontraríamos ante un episodio más de estupidez y crueldad a cuenta de la prohibición. Como si los médicos pudieran cambiarnos las narices porque las nuestras no son estándares, es decir que son patológicas.

Pero es evidente que de estos hallazgos y otros parecios deben derivarse conclusiones: nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros deseos, no son más que el resultado de nuestra actividad neuronal, de nuestras sinapsis, nuestras endorfinas, nuestras hormonas. Nos creemos libres pero somos máquinas biológicas, a los que un escalpelo o una droga pueden alterar. Pero el pecado, el vicio, las conductas impropias, aun cuando tienen su inevitable razón biológica, no son tumores a extirpar, ni, salvo excepciones, funcionamientos patológicos.


4 Comentarios:

Anonymous Anónimo said...

mi esposo es adicto a la cocaina y eso me enferma a mi tambien, quiero saber si con su voluntad se podria realizarle alguna cirugia cerebral que le cure esa adiccion o no existe esa posibilidad?

2:47 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

mi esposo es adicto a la cocaina y eso me enferma a mi tambien, quiero saber si con su voluntad se podria realizarle alguna cirugia cerebral que le cure esa adiccion o no existe esa posibilidad?

2:48 a. m.  
Blogger CIA said...

Considero que si podria darse el caso, siempre y se cuente con la autorizacion expresa del paciente.
Esto deberai permitirse y difundirse en la sociedad, no teien por que ser prohidio o manejarse discretamente. La gente o consumidores deben tener conocimineto de esto para saber a lo que se exponen.

7:37 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

8:28 a. m.  

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